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El llamamiento y el patrón del reino.

por daniel
viernes, 13 de marzo del 2009 a las 21:31

INVITAMOS A TODOS LOS HIJOS DE DIOS ESCUCHAR LA PALABRA QUE TANTO NECESITAMOS YA QUE EN ELLA HAY ESPIRITU Y VIDA (JUAN 6:63) EN UNA RADIO ON LINE: www.radio920.com

UNA PALABRA DIFERENTE LLENA DE CONTENIDO Y REALIDAD, LE INVITO QUE PUEDA ESCUCHAR ESTA RADIO  HORA DE CHILE TODOS LOS DOMINGOS DESDE LAS 11:30 DE LA MAÑANA HASTA LAS 13:00 HORAS DEL MEDIO DÍA. NECESITAMOS DE LA PALABRA YA QUE ELLA ES UNA ESPADA DE DOBLE FILO QUE SEPARA EL ALMA DEL ESPIRITU, LA LUZ DE LAS TINIEBLAS, LAS COSAS CELESTIALES DE LAS COSAS TERRENALES, AMÉN.

 

“Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen”

Mt 13:16.

 

EL LLAMAMIENTO DE LOS DISCIPULOS Y EL PATRÓN DEL REINO.

 

El tema de hoy y de los siguientes mensajes es “La miniatura de la manifestación del reino” (Mt 17:1-8). Cuando el Señor Jesús estaba en la tierra Tuvo muchos discipulos y siempre los guiaba siguiendo una dirección, una línea. Nosotros también debemos adherirnos a este modelo: seguir una línea en dirección a la meta, y así avanzar. Por ejemplo, en el estudio que hicimos de las epístolas de Pedro, vimos la cumbre de la revelación divina: Dios se hizo hombre para que el hombre llegue a ser como Dios en vida y naturaleza, pero sin Deidad (Sal 82:6). Dios se hizo hombre para que nosotros tengamos Su vida a fin de que ésta crezca en nosotros hasta que podamos expresar Su naturaleza, la cual será plenamente manifestada en la Nueva Jerusalén. Sin embargo, este proceso no sucederá de repente. El camino a la Nueva Jerusalén es gradual, debe ser recorrido paso a paso. Si seguimos esta línea, poco a poco avanzaremos hasta alcanzar nuestra meta: no sólo ser hijo de Dios, sino estar lleno de Su vida y naturaleza.

 

El Señor al comenzar Su ministerio en la tierra, como tenía en cuenta ese propósito, comenzó a predicar y a decir: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mt 4:17). El reino de los cielos se había acercado, pero aún no había llegado; para eso fue necesario que el Rey del reino de los cielos surgiera. Aunque el Señor Jesús ya estaba presente, no había tomado aún su posición de Rey. Primeramente, necesitaba conocer y experimentar la naturaleza humana, para así después de Su muerte y resurrección, añadir la naturaleza de Dios a la naturaleza humana.

 

Mientras caminaba en la tierra, como el Hijo del Hombre, Su encargo fue predicar el evangelio del reino de los cielos para que todas las personas sean introducidas a este reino. Con tal propósito, en Su primera búsqueda, Él llamó a cuatro discípulos: Pedro, Andrés, Jacobo y Juan (vs. 18-21). Lugo fueron siendo añadidos otros, como Mateo, un cobrador de impuestos que dejó todo para seguir al Señor (Mt 9:9). El Señor enseñaba en las sinagogas, predicaba el evangelio del reino y sanaba toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo, para manifestarse como el Hijo de Dios (4:23-24). Así que, de entre la numerosa multitud que Lo seguía, muchas personas también deseaban hacerse Sus discípulos(v 24).

 

El Señor también enseñó a sus discípulos a proceder como ciudadanos del reino de los cielos. En los capítulos 5 al 7 de Mateo está descrito el patrón que el Señor estableció para el pueblo del reino de los cielos. Aquellos a quienes Él había llamado personalmente, y todos los que fueron traídos hacia dentro de Su reino, necesitan seguir este patrón de vida. Cuando comenzó a predicar explicó primeramente qué es el reino, trajo muchos detalles al respecto de él en esos tres capítulos del Evangelio de Mateo.

 

Después, de entre los muchos discípulos que Lo seguían, el Señor eligió especialmente a doce para que fueran Sus apóstoles, para que fuesen enviados (Mt 10:1-6; Lc 6:13-16). A partir de entonces, ya no era solamente el Señor quien predicaba el evangelio del reino, Sus discípulos y apóstoles también seguían predicando que el reino se había acercado (Mt 10:7). Esto nos muestra que la obra del Señor tiene un orden, sigue una línea y avanza: Así como Él, Sus discípulos también salieron predicando que el reino de los cielos se había acercado.

 

Además de mostrar a Sus discípulos cómo debe proceder el pueblo del reino, el Señor también les dio a conocer los misterios del reino de los cielos por medio de las siete parábolas descritas en el capítulo 13 de Mateo. Los siete misterios representados allí pueden ser explicados por medio de las siete iglesias mencionadas en Apocalipsis 2 y 3. Estas siete iglesias corresponde a la historia de la iglesia a los largo de estos dos mil años.

 

Después de hablar de los misterios del reino de los cielos, el Señor mismo reveló la iglesia, que también es un misterio. Primero, Dios Padre reveló Su misterio, que es Cristo, el Hijo del Dios viviente; después Cristo reveló la iglesia (Mt 16:16-18). De esta menera, dos grandes misterios fueron revelados: el misterio de Dios, que es Cristo, y el misterio de Cristo que es la iglesia (Col 1:24, 26; 2:2). La iglesia en sí también tiene un misterio, que es el misterio de la piedad: Dios expresado aquí en la tierra (1Ti 3:15-16). La palabra iglesia significa la asamblea de los llamados hacia fuera, es decir, aquellos que fueron salvos, son llamados para reunirse en un solo lugar.

 

Cuando el Señor estuvo en la tierra y llamó a muchas personas para que fueran sus discípulos, anhelaba que éstos lleguen a ser el pueblo del reino de los cielos. No obstante, los llamados todavía tenían mucho de la vida natural. El Señor Sabiendo esto preparó un lugar para que se reunieran, donde la vida natural, la vida del alma pudiese ser eliminada y negada y así, ellos puedan vivir de acuerdo al patrón del reino de los cielos. ¡Este lugar es la iglesia!

 

 

PALABRA CLAVE: El Señor preparó un lugar para que lleguemos a ser el pueblo del reino de los cielos.

Si a sido de bendición esta palabra y desea tener un contacto escriba al email donde puede adquirir más palabra de vida.

 


 

ESTOS MENSAJES SON TOMADOS DE LA EDITORA: Todos los derechos reservado a: Editora Árvore da Vida (homepage: http://www.arvoredavida.org.br ).

Literatura de Alimentos diarios, por el hermano Dong Yu Lan y algunos santos con encargo de mostrar el amor de Dios.


 

La prueba en cuanto al sustento.

por daniel
sábado, 13 de diciembre del 2008 a las 15:36

INVITAMOS A TODOS LOS HIJOS DE DIOS ESCUCHAR LA PALABRA QUE TANTO NECESITAMOS YA QUE EN ELLA HAY ESPIRITU Y VIDA (JUAN 6:63) EN UNA RADIO ON LINE: www.radio920.com

UNA PALABRA DIFERENTE LLENA DE CONTENIDO Y REALIDAD, LE INVITO QUE PUEDA ESCUCHAR ESTA RADIO  HORA DE CHILE TODOS LOS DOMINGOS DESDE LAS 11:30 DE LA MAÑANA HASTA LAS 13:00 HORAS DEL MEDIO DÍA. NECESITAMOS DE LA PALABRA YA QUE ELLA ES UNA ESPADA DE DOBLE FILO QUE SEPARA EL ALMA DEL ESPIRITU, LA LUZ DE LAS TINIEBLAS, LAS COSAS CELESTIALES DE LAS COSAS TERRENALES, AMÉN.

 

Leer con oración….

 

“Y volvió por sus jornadas desde el Neguev  hasta Beet-el, hasta el lugar donde había antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abraham el nombre de Jehová”      (Génesis 13: 3- 4)

 

 

 

LA PRUEBA EN CUANTO AL SUSTENTO

 

 

Después del diluvio, Dios estableció el gobierno humano: el hombre sería gobernado por otros hombres ( Gn 9:5- 6); y no sólo por su propia conciencia (4:7). Noé tuvo 3 hijos: Sem, Cam, y Jafet. A Cam le nació Cus, que tuvo un hijo llamado Nimrod, valiente valiente cazados delante de Jehová(10: 8- 9). Nimrod no solamente subyugó a las fieras, sino que también comenzó a subyugar a otros hombre, y empezó a reinar sobre ellos a partir de Babel(v.10a), donde comenzaron a edificar una torre para exaltar el nombre del hombre(11: 4). En otras palabras, con esto demostraban que ya no necesitaban más de Dios, y lo ofendieron con esto. Por tanto, Dios juzgó a la raza adámica, confundiendo su lengua y dispersando a los hombres por toda la tierra (v.9). Así que, cada uno estableció su propio reino, con sus propios ídolos.

 

Pero Dios quiere que su voluntad sea cumplida. Así que llamó a Abraham, que vivía en Ur de los caldeos, una tierra de ídolos, y le hizo cruzar ríos hasta llegar a Canaán, (Gn 12: 1-9).

 

Abraham fue llamado hebreo, que quiere decir: cruzador de ríos (14:13). Primero cruzó el río Éufrates, saliendo así del mundo religioso. Seguidamente fue llevado hasta Harán, en Asiria, cuya capital era Nieve, una ciudad pecaminosa. Dios aún quiso que él cruzara un río más, y entonces cruzó el Tigres, saliendo del pecado y llegando a la tierra prometida, la tierra de Canaán.

 

Sin embargo, el hombre no logro resistir la tentación en cuanto al sustento. Dios le dio a Abraham una tierra fértil y rica, pero al pasar por una prueba, cuando hubo hambre en la tierra, fue a Egipto (12: 10), que prefigura el mundo del sustento, donde la vida era fácil y había abundancia de cosas materiales. No era la voluntad de Dios que Abraham descendiese a Egipto, por eso allí fue muy avergonzado y volvió a Canaán (12: 11- 13: 1). Después de volver al lugar donde edificó un altar para el Señor, Abraham nuevamente invocó Su nombre (vs. 3- 4), y así restauró el vivir en la presencia de Dios, teniendo una vida humana normal con Dios.

 

Isaac, hijo de Abraham, también enfrentó una situación de hambre y pensó ir a Egipto. Pero Dios, por cuanto lo amaba, lo llamó de regreso a la buena tierra de Canaán (26: 1 -6). Dios le dio mucho más de lo que él obtendría si hubiese descendido a Egipto, y la tierra produjo con abundancia.

 

Jacob, hijo de Isaac, pasó también por una situación d hambre en la tierra y envió a sus hijos para buscar alimento en Egipto (42:1- 3), lugar donde en esa época, por la soberanía de Dios, su hijo José había sido hecho gobernador. Finalmente, Jacob descendió a Egipto con su familia,  alrededor de setenta personas, debido a que no pudo vencer el aspecto de la necesidad material. En Egipto había suministro en abundancia y no les faltaba nada (47: 27).

 

El hombre se olvida de Dios al encontrar abundancia de suministro en el mundo. Cerca de cuatrocientos años, los hijos de Israel vivieron en Egipto. Ellos podrían haberse olvidado de Dios, pero Dios no se olvido nunca de ellos, porque ellos eran su pueblo escogido. El Señor entonces levantó situaciones por las cuales ellos pudieran volverse a Él. Los israelitas fueron esclavitados y obligados a hacer ladrillos para edificar las ciudades de almacenaje (Ex 1:11).

 

Cuando el hombre está en sufrimientos, se da cuenta que necesita de Dios. Muchos hijos de Dios van para “Egipto”, el mundo del sustento, a fin de ganar dinero. Cuando comienzan a tener una  buena vida, y a disfrutar de las cosas materiales, se olvidan de Dios. Para que vuelvan a su presencia, Él levanta situaciones de fracaso. Cuando fracasamos, nos acordamos de Dios y nos volvemos a Él.

 

Esta palabra nos muestra cuan descuidados somos delante del Señor, a veces las riquezas nos separan de Dios, que el Señor nos alumbre sobre esta realidad, para tener un vivir restaurado en la presencia de Dios, amén.

 

 

Cristo versus la Ley

por daniel
martes, 09 de diciembre del 2008
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INVITAMOS A TODOS LOS HIJOS DE DIOS ESCUCHAR LA PALABRA QUE TANTO NECESITAMOS YA QUE EN ELLA HAY ESPIRITU Y VIDA (JUAN 6:63) EN UNA RADIO ON LINE: www.radio920.com

UNA PALABRA DIFERENTE LLENA DE CONTENIDO Y REALIDAD, LE INVITO QUE PUEDA ESCUCHAR ESTA RADIO  HORA DE CHILE TODOS LOS DOMINGOS DESDE LAS 11:30 DE LA MAÑANA HASTA LAS 13:00 HORAS DEL MEDIO DÍA. NECESITAMOS DE LA PALABRA YA QUE ELLA ES UNA ESPADA DE DOBLE FILO QUE SEPARA EL ALMA DEL ESPIRITU, LA LUZ DE LAS TINIEBLAS, LAS COSAS CELESTIALES DE LAS COSAS TERRENALES, AMÉN.

 

CRISTO V/S LA LEY.

 

En la comunión en la presencia de Dios, el Señor nos mostró que el evangelio predicado por Pablo esta retratado en el libro de Romanos. Los 4 evangelios contienen la biografía del Señor Jesús, pero, cuando hablamos del evangelio, hablamos del hijo de Dios, esa Persona maravillosa que es el Señor Jesús. Entonces, fuera de Cristo no hay evangelio, solo hay “otro evangelio”. Cuando predicamos, necesitamos tener cuidado al predicar a Cristo como evangelio. No podemos tomar nada para sustituirlo. Los Gálatas tomaron la ley como un sustituto de Cristo, pero nosotros como miembros del Cuerpo de Cristo, predicamos la persona maravillosa de Cristo como evangelio. Así como en Galatas vemos que los judaizantes usaron la ley para sustituir a Cristo, nosotros también, fácilmente podemos usar otras cosas para sustituirlo. Cierto hermano tenía el don de sanidad y cuando el Espíritu Santo le dio ese don, hizo realmente muchas sanidades. Sin embargo, es lamentable, que ese don empezó a sustituir a Cristo en tal hermano. Las personas eran sanadas e iban a él, pero no por causa de Cristo sino por las sanidades. La sanidad sustituyó a Cristo. Entonces, el Espíritu quitó de él ese don, y ya no podía sanar. Nosotros que predicamos a Cristo como el evangelio no podemos usar otras cosas además de Cristo, aunque sean tradiciones o practicas de la verdad, para sustituirlo. Hoy hay muchas cosas que sustituyen a Cristo. Algunos usan la ciencia para que las personas crean que Dios existe, pero no predican a Cristo para salvación. Otros usan ejemplos de la astronomía, tales como los agujeros negros del universo, para predicar el evangelio. Pero, ninguna de esas cosas debe sustituir a Cristo. Otros aun hablan del final de los tiempos, de los últimos acontecimientos, de la gran tribulación, para llevar a las personas a creer en Cristo. Es necesario tener cuidado, sino, esas “otras cosas”, terminarán sustituyendo a Cristo.

 

 Nosotros debemos predicar solamente a Cristo como evangelio. Los gálatas recibieron otro evangelio (Gá 1:6), diferente del que Pablo les predicara originalmente. Pablo predicaba que el Señor Jesús nos rescató de la maldición de la ley, y que ya no necesitamos guardar la ley (Gá 5:1-6), basta con creer en el Señor Jesús. Los judaizantes decían que además de creer en el Señor Jesús, les era aun necesario guardar la ley y circuncidarse (Hch 15:1). Pablo dijo que eso era “otro evangelio”, un evangelio diferente. En realidad, ese no era un evangelio, sino que algunos querían perturbar y pervertir el evangelio de Cristo.

 

En aquella época, algunos judíos venidos de Jerusalén también llegaron a Galacia y en su predicación mezclaban a Cristo con la ley. El origen de eso fue la iglesia en Jerusalén, donde en aquella época existía la mezcla de esas 2 cosas. Por un lado, ellos recibieron al Señor como su Salvador, por otro, estaban los judaizantes, principalmente los de la secta de los fariseos que estaban en medio de ellos. Por un lado, ellos creían en el Señor Jesús, por otro enseñaban que era necesario guardar la ley (Hch 21:20). Esto causó una gran confusión allí.

La intromisión de los judaizantes sucedió a través de la puerta abierta que dejó la decisión tomada en Jerusalén registrada en Hechos 15, según la cual fueron escritas cartas por los apóstoles y los ancianos en Jerusalén a las iglesias de los gentiles para que estos observen ciertas determinaciones (vs.1-20). De esta manera, los gentiles recibieron al Señor Jesús, pero aun tenían que guardar ciertos puntos relacionados con la ley. Eso ocurrió porque los lideres de la iglesia en Jerusalén vivían en un medio confuso, mezclado, en una atmósfera cargada del judaísmo que reinaba la ciudad.

La carta enviada a los gentiles con la resolución tomada en Jerusalén, ciertamente, no satisfizo a pablo, porque esta era diferente de lo que él predicaba. Pablo predicaba a Cristo, que se hizo el Espíritu de realidad: Él es nuestra gracia. Sólo esa gracia es capaz de resolver todos los problemas. Por ejemplo, nosotros no somos capaces de vencer ciertos pecados, entonces nos volvemos al Espíritu en nuestro espíritu y el Señor nos da gracia. Por vivir en el espíritu, damos lugar para que la gracia venza tales pecados en nosotros.

La gracia es para nuestro disfrute. El Dios triuno pasó por todos los procesos y se hizo el Espíritu que da vida para nuestro disfrute, a fin de que podamos enfrentar toda y cualquier situación. Él ya nos rescató de la ley. Uno de los puntos de la ley era la circunsición, que prefiguraba el corte de la carne en el hombre. Abraham fue el primero en ser circuncidado (Gn 17:9-11). Dios le ordenó la circunsicion porque Abraham uso su carne y su fuerza natural para engendrar para si un descendiente, intentando cooperar con Dios. El resultado de eso fue el fruto de la carne, el nacimiento de Ismael (Gn 16), vivía por la carne, y aun estaba lleno de su fuerza natural. La circuncisión fue, en figura, la eliminación de su carne (vs 9-11). Los judíos practican esto hay hoy la circuncisión al 8º día de vida, de la misma manera que el Señor ordenó a Abraham. Un bebé, cuando es circuncidado, no siente tanto dolor, pero la circuncisión en adultos si es algo muy doloroso. En Génesis 34, tenemos el caso de los Siquemitas que fueron circuncidados siendo adultos, ellos sintieron un gran dolor al 3º día (v.25). Leví y Simeón aprovecharon ese momento para matarlos, pues ellos así no pedían resistirles. De esta manera, vemos que el hecho de haber pedido a los gentiles que practicasen la circuncisión siendo ya adultos resultaría en algo muy doloroso. En Hechos 15:10, Pedro dijo: “Ahora pues, ¿Por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?”. Este yugo era la ley.

Algunos de Jerusalén fueron a Galacia diciendo que eran cristianos, pero que necesitaban guardar la ley y la circuncisión. El contenido de la carta llevada a Antioquia y a las iglesias de los gentiles fue leído por Judas y Silas. Allí se decía que los gentiles no necesitaban guardar la ley ni practicar la circuncisión, pero que de todos modos debían abstenerse de 4 puntos: de las contaminaciones de los ídolos, fornicación, de carne de animales ahogados y de sangre (Hch 15:20). Cuando esa carta fue transmitida a la región de Galacia, les dio la impresión a los gálatas de que, a pesar de haber recibido el evangelio de pablo, también tenían que recibir la orientación de Jerusalén. Después, vinieron algunos de Jerusalén diciendo que ellos tenían que practicar la circuncisión y guardar la ley, al oir esto ellos aceptaron esa palabra. Asi se pervirtió el evangelio de Cristo que fue predicado por Pablo. En galatas 1:8-9, pablo dice: “Mas si aun nosotros, o un angel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: “Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema”. El termino anatema quiere decir maldito. Ser maldito es algo muy serio. Pablo empleó esa palabra de peso para exhortar a los galatas para que no vuelvan al camino del pasado, a la practica de la circuncisión y de guardar la ley.

Ese otro evangelio tuvo su origen en Jerusalén. En aquella época, el hermano que lideraba la iglesia en Jerusalén era Jacobo o también llamado Santiago. Si miramos su epístola, nos daremos cuenta de que él daba énfasis a las obras. Santiago 1:22-25 dice: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque el se considera a si mismo, y se va, y luego olvida como era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

Esta es, en realidad, la dificultad de muchos cristianos. No debemos solamente oír, sino practicar la palabra. Pero ¿Dónde esta el peligro? En intentar practicarla por medio del esfuerzo propio. La palabra de Jacobo abre una puerta para la ley si es que no vivimos en el Espíritu. Jacobo dice: “mas el que mira atentamente en la perfecta ley”. Si leemos cuidadosamente las palabras dichas por él, veremos que están relacionadas con el antiguo testamento. Él tiene a Jesucristo, pero también habla de la ley. Aparentemente esto es muy bueno, pero si no oímos y practicamos esa palabra en el Espíritu, esto nos apartará de Cristo. El mismo Pablo, cuando aun era Saulo, guardaba la ley y era celoso de las tradiciones de sus padres. Él fue incluso considerado irreprensible en cuanto a la justicia que es en la ley, pero el Señor lo escogió y lo liberó de eso. El Señor usó una persona como pablo, que en el pasado tuvo una larga experiencia en el judaísmo y en vivir por la ley, para predicar el evangelio del nuevo testamento. Pablo compara a Cristo con la ley, y dice que fue liberado de la ley (Gá 5:1-8). Él no necesitaba emplear su esfuerzo para guardar la ley porque ahora solo predicaba que Cristo es el Espiritu de realidad y como tal, Él es la gracia para nuestro disfrute. Así que no necesitamos volver mas a la ley.

El evangelio anunciado por Pablo era primeramente el evangelio de la gracia. En la epístola a los Romanos, Pablo dice que nosotros éramos sencillamente sucios e inmundos. Como tales pecadores, deberíamos ir al infierno y recibir el castigo eterno. Pero un dia, la gracia de Dios nos alcanzó, y la luz del Señor brilló sobre nosotros, y en esa luz vimos nuestra propia condición. ¡Cuan pecadores e inmundos éramos! Entonces nos volvimos a Dios, arrepintiéndonos, confesando nuestros pecados y creímos en el Señor. Nuestros pecados fueron perdonados por la preciosa sangre de Cristo, el registro de ellos fue borrado por el Espíritu Santo y fuimos reconciliados con Dios. Por la fe en la obra redentora de Cristo también justificados y santificados.

Al creer en el Señor Jesús, fuimos santificados, y esto significa que, de pecadores sucios e inmundos que éramos, ahora nuestra posición cambió, por la fe en Cristo obtuvimos la justificación y la santificación objetiva (1 Co 1:30, Ro 5:1). Nosotros, que éramos comunes, ahora somos separados, llegamos a ser santos. ¿Quién hizo esto? Cristo lo hizo. Fue necesario solamente creer, e inmediatamente fuimos santificados. También por medio del Señor Jesús, fuimos reconciliados con Dios. Al creer en él, nacimos del Espíritu (Jn 1:12, 3:6). Este es el evangelio de la gracia. Llegamos a ser hijos de Dios mediante la fe en Cristo. Creer en el Señor Jesús fue todo lo que necesitamos hacer. Esta es nuestra salvación. ¡Alabado sea el Señor! Podemos decir que ésta es la redención judicial, la cual recibimos solamente por creer.

 

Una edificación probada por el fuego.

por daniel
domingo, 30 de noviembre del 2008 a las 17:18

INVITAMOS A TODOS LOS HIJOS DE DIOS ESCUCHAR LA PALABRA QUE TANTO NECESITAMOS YA QUE EN ELLA HAY ESPIRITU Y VIDA (JUAN 6:63) EN UNA RADIO ON LINE: www.radio920.com

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Leer con oración…

 “Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa” 

 1Corintios 3: 14

 

 

 UNA EDIFICACIÓN PROBADA POR EL FUEGO

 

 

 

 

 

Cuando los hijos de Israel gemían a causa de los grandes sufrimientos, por estar bajo servidumbre de Egipto, recordaron a Dios y clamaron a Él (Ex 2: 23- 25). Dios los vino a salvar por medio de Moisés (Hch 7: 35- 37). ¡Alabado sea el Señor! Pues fueron liberados del mundo material, el mundo del sustento, y empezaron a vivir en el desierto.

¡Qué situación opuesta! Egipto producía en abundancia, porque tenía ríos y afluentes, y aun sin tener lluvias, podía ser regado. Ahora es necesario que fuesen al desierto, donde permanecerían por cuarenta años.

 

El propósito de Dios no era que ellos se quedasen allí, sino que fuesen  a la buena tierra de Canaán. En sólo diez días pudieran haber llegado, pero por no conocer a Dios y por confiar en sí mismos, pensaron que podían guardar la palabra de Dios (Ex 19:8). Puesto que no s conocían así mismo, Dios les dio la ley para exponer realmente quiénes eran.

Tuvieron que peregrinar en el desierto cuarenta años, para que la vieja creación cayese en el desierto y la nueva generación entrase en la tierra de Canaán. Todo esto fue el amor de Dios para con ellos.

 

Dios los llevó a la tierra de Canaán , que fue conquistada por ellos, y después de un tiempo, el reino fue levantado. Lamentablemente, Israel fue dividido en dos reinos: Judá e Israel. Dios había prometido a Abraham que su descendencia sería una gran nación.

El propósito divino era que el reino de Israel fuese la representación del reino de Dios en la tierra, para que la voluntad  de Dios fuese hecha en la tierra, así como es hecha en los cielos. Pero el reino de Israel fracasó, y Dios tuvo que esperar un periodo de tiempo para que Su voluntad y Su propósito fuesen cumplidos. Sabiendo que la carne del hombre no es confiable, tampoco su alma, Dios vio que había un sólo camino: llevar al hombre al Espíritu, para que fuese cumplido Su propósito y voluntad.

 

En los terceros dos mil años de la historia de la humanidad, Dios mismo se hizo hombre en la persona de Jesús (Jn :1, 14), a fin de levantar Su reino en la tierra. Pero, como par establecer este reino era necesario la vida divina, por tanto, a través de la encarnación, Dios mismo se hizo hombre y por la muerte y resurrección se hizo el Espíritu que da vida (1 Co 15: 45). Lo que Dios quiere es que el hombre lo reciba en su interior, y que el Espíritu sea vivido y expresado en el hombre.

 

Esta es la edificación de la iglesia de la cual Pablo habla: como perito arquitecto, él puso el fundamento; ahora, cada uno mire como sobreedifica (1 Co 3:10). Podemos edificar con madera, heno y hojarasca, que prefiguran a la naturaleza humana, o hacerlo con oro, plata y piedras preciosas, que simbolizan la vida divina. En otras palabras, la naturaleza humana, así como la madera, el heno y la hojarasca, no resiste el fuego. Pero la naturaleza divina, así como el oro, la plata ya las piedras preciosas, si resiste. Esta es la edificación probada por el fuego.

 

Nuestro bautismo no debe ser solamente en el Espíritu, sino también por el fuego. Ya fuimos inmersos en el Espíritu, para que nuestra alma sea saturada de Él, a fin de que haya edificación en nuestro ser y transformación en nuestra alma. También necesitamos pasar por el fuego. Si edificamos con oro, plata y piedras preciosas, cuando el fuego venga, nuestra obra resistirá. ¡Aleluya!, amén.

 

Lo que veo que hoy en la palabra es que nuestra naturaleza no le sirve al Señor, sólo lo que el empezó en nosotros la terminará, siendo la naturaleza de Dios oro, plata y piedras preciosas, cuando estas sean pasadas por el fuego son aprobadas, que el Señor nos dé esta realidad de tener estas expresiones de vida dentro de nosotros, para cuando venga la prueba de fuego estemos en pié delante de Dios recibiendo gloria y más gracia que es su naturaleza divina dentro de nosotros, amén; El Señor nos guarde amén, que así sea, amén.

 

 

 

Restaurar el reino de Dios en la tierra.

por daniel
miércoles, 26 de noviembre del 2008 a las 15:21

 

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Leer con oración.

 

“Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestado con él en gloria”      Col 3:4

 

“El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel”      Hch 9:15

 

 

RESTAURAR EL REINO DE DIOS EN LA TIERRA

 

 

 

Nuestro encargo que el Señor nos dio, es el ministerio orgánico de Juan, en esta serie de mensajes hablaremos sobre la vida y la edificación.

 

El apóstol Juan era uno de los doce escogidos por el Señor Jesús entre los muchos discípulos. Cuando los apóstoles fueron llamados, cada uno de ellos tenía una profesión que, finalmente, caracterizó la función de ellos en el ministerio. Cuando Pedro fue llamado, él un pescador, y el Señor le dijo que sería un pescador de hombres (Mt 4:19). Por medio de Pedro muchas personas fueron ganadas para la iglesia (Hch 2:41) y al final de su ministerio pasó a “remendar” las redes que se habían roto, es decir, combatió la degradación que había entrado en la iglesia al final del primer siglo. El oficio de Pablo era hacer tiendas (Hch 18:3). Él recibió del Señor el encargo y también la revelación en cuanto a la edificación d la iglesia. La mayoría de las verdades pertinentes a la edificación vinieron a través de él.

 

Hoy estamos en el recobro del Señor, y la obra que hacemos es recobrar el reino de Dios en la tierra. Muchos tal vez piensen que la meta del recobro es solamente la iglesia, por un lado esto está correcto, pero debemos recordar que uno de los aspectos es que ésta es el reino de los cielos en esta era. La iglesia posee las llaves del reino de los cielos (Mt 16:19). Cuando fue engendrada, las puertas del reino de los cielos se abrieron pues Dios quería tenerla como la realidad de ese reino. Dios desea que, en la iglesia, los regenerados con la vida divina, sean entrenados para ser hoy el pueblo del reino en la realidad, y en el futuro Su manifestación. Somos entrenados en la realidad del reino de los cielos, no como una escuela o ejército. El objetivo no es adquirir conocimiento especializado, sino crecer en vida. El entrenamiento y la práctica del reino tiene un requisito: tener la vida de Dios. Cuando alguien es regenerado recibe la vida divina, eterna, increada y de resurrección, la cual es Cristo mismo (Col 3:4). Nosotros ya lo recibimos y ahora necesitamos que Él se vuelva nuestra constitución interior y se forme en nosotros. La iglesia es el lugar que Dios usa para entrenarnos como el pueblo del reino de los cielos.

 

Lo que Dios desea, de hecho, es recobrar Su reino que solamente puede ser obtenido por medio de aquellos que tienen la vida divina. El Señor dijo a Nicodemo: “el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Jn: 3:3). Nacer de nuevo es, de manera práctica, nacer del agua y del Espíritu (v 5), para ver el reino de Dios y entrar en él. Esto nos muestra muy clara, que Dios quiere recobrar Su reino.

 

Esta es la era del Espíritu, la era de la gracia, la era de la iglesia. Cuando vemos la historia prefigurada por las siete iglesias de Apocalipsis 2 y 3 podemos decir que el objetivo de Dios hoy es recobrar la iglesia para que Su reino tenga una realidad en al tierra.

 

 

 

CONVERTIR EL LOGOS EN RHEMA

 

Los doce apóstoles tenían el ministerio que Dios les había confiado: la predicación del evangelio y la edificación de la iglesia como la realidad del reino de los cielos (Mt 28:18-20; Hch 1:7-8). La predicación del evangelio tiene como meta introducir a las personas regeneradas en la iglesia para que sean entrenadas como el pueblo del reino (Ro 14:17). Los regenerados en la iglesia pueden negarse a sí mismos y perder la vida del alma (Mt 10:39b) a fin de en ellos la vida de Dios aumente y crezca, maduren y se llenen de la vida y la naturaleza de Dios. La meta divina es que seamos iguales a Él para manifestarlo en plenitud. Por ello, decimos que dios se hizo hombre para que el hombre se haga Dios en vida y naturaleza, mas NO EN LA DEIDAD.

 

Gracias al Señor, los doce doce apóstoles hicieron la obra dee introducir a los regenerados en la iglesia a través del evangelio. El Señor levantó a Pablo en un determinado momento para predicar el evangelio a los gentiles (Hc 9:15). El encargo de Pablo era completar las verdades (Col 1:25), la edificación de la iglesia (Ef 4:12), según el deseo del Señor. Alrededor del año 68, Pablo fue martirizado y en esa ocasión con la muerte de la mayoría de los apóstoles, la degradación entró en la iglesia. Pedro fue martirizado alrededor del año 69. Según  la historia, no se sabe donde estaba Juan en ese tiempo, sin embargo, veinte años más tarde, después de su exilio en la isla de Patmos, él escribió el libro de Apocalipsis (Ap 1:9,11). Como ya lo mencionamos, en esos veinte años él sufrió una transformación total. ¡Alabado sea el Señor!

 

Cuando salió del exilio en Patmos después de haber recibido las visiones y revelaciones descritas en el libro de Apocalipsis, Juan estaba totalmente en la esfera orgánica. Cuando fue a Éfeso a fin d servir a la iglesia allí, Juan “remendó las redes” dañadas por la degradación, conduciendo a los santos al Espíritu y a la vida. ¡Gracias al señor! Porque Juan asumió este ministerio.

 

No debemos dar demasiada atención a las verdades sin practicarlas. Si caemos en la esfera del conocimiento muerto, las verdades llegan a ser doctrinas, esto coopera para desarrollar la vida del alma. Quien permanece en la esfera judicial, con el pasar del tiempo cae más y más en la esfera de la mente y se aparta  de la esfera del espíritu, dejando incluso el invocar el nombre del Señor (Hch 2:21; Ro 10:9,10,11,12,13,14).

 

En Apocalipsis 2:2-3 vemos un punto muy positivo que había en la iglesia en Éfeso. “Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; y has sufrido, y has tenido paciencia, y no has desmallado”. Los santos allí eran perseverantes, laboraban, tenían arduo trabajo y no negaban el nombre del Señor. No obstante, tal vez les faltó aplicar la palabra del Señor que fue hablada en aquel momento. Era como si Juan les dijese: “Lo que les falta es la palabra del Señor, pero no la palabra logos, aquella que es constante e inmutable, sino la palabra rhema, la que es para este momento, para ahora, aquella que los hace amar al Señor como su novia”. Pablo les trasmitió la palabra para la edificación d la iglesia, pero ellos sólo la recibieron en la esfera del logos y por eso no pudieron edificar la iglesia. La palabra logos necesita convertirse en rhema, que es la realidad, para que haya crecimiento de vida.

Fue por eso que el Espíritu Santo pudo confiar este encargo a Juan, quien los trasmitió a la iglesia en Éfeso: lo que Dios más deseaba esa que Su palabra fuese aplicada, que llegase a ser práctica entre ellos.

 

 

PALABRA CLAVE: La iglesia es la realidad del reino de los cielos. Aplicar la palabra actual.

 

Vivir en el Espíritu para cumplir el propósito eterno de Dios.

por daniel
lunes, 24 de noviembre del 2008 a las 04:06

INVITAMOS A TODOS LOS HIJOS DE DIOS ESCUCHAR LA PALABRA QUE TANTO NECESITAMOS YA QUE EN ELLA HAY ESPIRITU Y VIDA (JUAN 6:63) EN UNA RADIO ON LINE: www.radio920.com

UNA PALABRA DIFERENTE LLENA DE CONTENIDO Y REALIDAD, LE INVITO QUE PUEDA ESCUCHAR ESTA RADIO  HORA DE CHILE TODOS LOS DOMINGOS DESDE LAS 11:30 DE LA MAÑANA HASTA LAS 13:00 HORAS DEL MEDIO DÍA. NECESITAMOS DE LA PALABRA YA QUE ELLA ES UNA ESPADA DE DOBLE FILO QUE SEPARA EL ALMA DEL ESPIRITU, LA LUZ DE LAS TINIEBLAS, LAS COSAS CELESTIALES DE LAS COSAS TERRENALES, AMÉN.

 

Leer con oración…

 

“Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”

( Gálatas. 5:25).

 

 

 

VIVIR EN EL ESPÍRITU PARA CUMPLIR EL PROPÓSITO

ETERNO DE DIOS.

 

Cuando fuimos salvos y bautizados, fuimos introducidos en Dios, para obtener  la vida divina. Hoy vivimos en la vida de la iglesia y somos ciudadanos del reino, pero para que seamos aprobados, necesitamos ser probados, es decir, pasar por la prueba de fuego. Si somos como el oro, la plata y las piedras preciosas, aun pasando por el fuego permaneceremos, y esto es lo que Dios desea. Por eso cada uno de nosotros necesita pasar por el fuego, para que nuestra naturaleza humana caída se consuma y el Dios Triuno sea edificado en nuestro interior. De esa manera permaneceremos para siempre.

¡Alabado sea el Señor!

 

Esta es la voluntad y propósito eterno de Dios cumplido a través de Dios mismo en nosotros. Por eso, Él necesitó hacerse un hombre. Como Jesús, Él era la corporificación de Dios. Sin embargo, el hombre Jesús no podría estar para siempre con nosotros. Así como el hombre es limitado por el tiempo y el espacio, también Él lo era y por eso no podría vivir para siempre con el hombre. Dios no sólo desea estar para siempre con el hombre, sino también quiere que el hombre esté para siempre con Él. Por eso el Señor necesitó morir y resucitar al tercer día para llegar a ser el Espíritu de realidad. Este Espíritu es el Señor Jesús mismo, amén.

 

El Señor Jesús en la tierra tenía un cuerpo físico; era el Cristo en la carne. Pero, para estar siempre con nosotros, necesitó hacerse el Espíritu, el Cristo neumático. Por eso, en la resurrección, Él concluyó toda su obra, ascendió a los cielos y fue entronizado. Seguidamente, como el Espíritu de vida, el Señor vino a soplarse en los discípulos

(Juan 20:22).

 

Cuando invocamos Su nombre (Hechos 2:21), el Espíritu entra en nosotros y llega a ser nuestra vida, Así, después que somos salvos y bautizados, no tenemos solamente la vida humana dada por nuestros padres, sino también la vida divina, por medio del Espíritu. En esta era, la era del Espíritu, debemos vivir en el Espíritu y por el Espíritu, que está en nuestro espíritu.

 

A pesar de esto, aún en los terceros dos mil años, y a pesar de que Dios siempre conduce a la iglesia a vivir en el Espíritu, el hombre recibe la influencia de los segundos dos mil años, y por eso que aún vive en su alma. Por eso, Dios tuvo especial misericordia de nosotros, llevándonos a invocar su nombre. De esta manera, más del Espíritu entra en nosotros y así, obtenemos transformación. La vida humana mengua, pero la vida divina aumenta, es añadida, a Cristo empieza a ser nuestra vida. ¡Alabado sea el Señor!, ¡Esto es vivir en el Espíritu y tener más de Cristo!

 

Puesto que el Espíritu está en nosotros y vivimos por Él, podemos cumplir el propósito eterno de Dios, ya que para restaurar Su voluntad eterna, necesitamos estar en el Espíritu, amén. El Espíritu Santo y nuestro espíritu ahora están mezclados: Dios y el hombre se hicieron uno (1Co 6:17). Dios está en nuestro espíritu y el hombre está en Dios. En el espíritu estamos para siempre con Él. Cuando no estamos en el espíritu, vivimos en la carne, vivimos por nuestra alma que hace su propia obra independiente de Dios.

 

¡Que el Señor tenga misericordia de nosotros y nos lleve a tener más experiencias de vivir en el espíritu y andar según el Espíritu, que mora en nuestro espíritu, para que la iglesia sea edificada y el Señor pueda volver! Amén.

 

Gracias al Señor por mostrarnos su deseo, cuanta confusión hay en esto, la diferencia del espíritu humano con respecto al Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, por eso la palabra dice yo busco adoradores en espíritu y en realidad ( verdad ), ahora ya que el Señor nos dio más luz, debemos preocuparnos de poner esta mente en el espíritu, volvernos hacia dentro de nosotros, ya que en ese lugar habita el Espíritu Santo mezclado con nuestro espíritu, amén, bendito sea nuestro Dios, que nos aclara  nuestro vivir, como debemos andar rectamente delante de El, su palabra dice: sin santidad nadie vera al Señor, el otro punto a rescatar es la parábola de las diez vírgenes, sólo cinco de ellas estaban totalmente preocupadas de tener aceites  en sus lámparas, ahora ya sabemos de qué aceite se habla, amén es vivir en el espíritu y andar por el Espíritu, amén.

 

Palabra clave: Vivir en el espíritu.

 

Dios es la fuente de nuestro sustento, gozo y seguridad.

por daniel
martes, 18 de noviembre del 2008 a las 15:23

 

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Leer con oración…

 

“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos;  llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” Génesis. 1 : 28.

 

“Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová”  Génesis. 4: 26

 

DIOS ES LA FUENTE DE NUESTRO SUSTENTO, GOZO

                                    Y SEGURIDAD.

 

 

El hombre comenzó a servir a Dios según su propia manera después que llegó a ser carne por causa del pecado y su alma caída. El alma humana tiene una parte mala, llena de naturaleza satánica, que lleva al hombre a cometer pecados, pero también tiene una parte buena, un deseo de servir a Dios, pero a su manera. El propósito de Dios era que el hombre no hiciese nada; solamente que comiese del fruto del árbol de la vida y la multiplicación se produciría mediante la vida de Dios.

 

Por medio del árbol de la vida, el hombre llegaría a ser fructífero y se multiplicaría de manera muy espontánea. Pero cayó al comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, y así, comenzó a servir a Dios con la parte buena de su alma. De esa manera Dios no lo aceptó. Comer del árbol del conocimiento del bien y del mal hizo caer al hombre. Intentar agradar a Dios a su propia manera y no por la manera ordenada por Él, hizo del hombre un ser rebelde.

 

Caín es un buen ejemplo del intento del hombre por agradar a Dios según su propia voluntad. Abel ofreció sacrificio a Dios según la manera de Dios, es decir, sacrificó a un animal; sin embargo, Caín lo ofreció a su  propia manera trayendo el fruto de su labor. Dios aceptó a Abel y su ofrenda, al tiempo que no se agradó de Caín y de su ofrenda. (Génesis 4: 4- 5). El sacrificio de Abel fue aceptado porque hubo derramamiento de sangre. Por causa del pecado, la sangre necesita ser derramada, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón de pecados (He 9: 22). Por eso aceptó la ofrenda de Abel, pero no la de Caín.

 

Necesitamos aprender esta lección: antes de agradar a Dios, tenemos que resolver el problema del pecado, y para eso, necesitamos de la sangre de Cristo, el Cordero de Dios( Juan 1: 29, 36). Además de esto, tenemos a nuestro viejo hombre, y para él sólo hay una solución: morir con Cristo en la cruz ( Romanos 6:6 ). Por tanto era necesario que el cordero fuese muerto para resolver también el problema del viejo hombre, y así, con la piel de los animales, cubrir la desnudez de Adán ( Génesis 3: 21 ).

 

El Señor como nuestro Cordero pudo llegar a ser nuestra vestidura y nos justificó. Para cumplir la voluntad de Dios, necesitamos primero de la sangre del Cordero, que fue muerto por nosotros, y después de Su cobertura, que es Cristo como nuestra vestidura, para que seamos justificados a así santificados por el Espíritu.

 

Caín se apartó de la presencia de Dios después que fue rechazado, y creó su propia cultura a fin de suplir sus necesidades (Génesis 4: 17-24). Dios creo al hombre y supliría todas sus necesidades, para que fuese fructífero y se multiplicase. Para eso, necesitaba de alimento, y Dios sería la fuente de ese alimento. Dios también quería que el hombre tuviese una vida llena de alegría, y Él sería su alegría. El hombre necesitaba de seguridad. Las tres cosas que el hombre más necesita son sustento, alegría y seguridad.

 

Al mismo tiempo que se formaba la cultura humana sin Dios, también había una generación que eligió a Dios mismo como su sustento, alegría y seguridad, invocando Su nombre (Génesis 4: 25- 26). Esa generación provino del otro hijo de Adán, llamado Set, a quien le nació Enós ( que quiere decir frágil, débil). Desde ese entonces se comenzó a invocar el nombre del Señor. Invocar el nombre del Señor trae unidad y la presencia de Dios al hombre; y Dios también gana su  presencia. ¡Aleluya, por el invocar el nombre del Señor!, amén.

 

 

Bendito sea el Señor por esta palabra, ciertamente somos su creación, sus hijos, ahora nuestra realidad es invocar su santo nombre todo el tiempo, el cual nos libra de nuestra naturaleza caída, nos traslada al Espíritu colocando nuestra mente en el Espíritu, que sea nuestra necesidad de invocar su nombre hasta que regrese el Señor, amén.

 

 

 

El tipo de material para la edificación de la Iglesia

por daniel
miércoles, 12 de noviembre del 2008 a las 19:07

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“Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”       Ef 2:1

 LA MANERA DE PRODUCIR LOS MATERIALES PARA LA EDIFICACIÓN

DE LA IGLESIA.

 

 En Mateo 16:24 leemos: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, Niéguese así mismo, tome su cruz y sígame”.

La vida de la iglesia es una vida de seguir a Cristo, pero sin el “yo”. El Señor dice eso porque antes Pedro había manifestado su “yo” (vs. 22-23). No podemos entrar al reino de los cielos con nuestro ego. El Señor dijo eso después que reveló la iglesia, habló sobre las llaves del reino de los cielos y cómo la iglesia sería edificada. Era como si estuviera diciendo: “Para que la iglesia sea producida, yo necesito ir a Jerusalén, sufrir muchas cosas  de los ancianos, de los sacerdotes y de los escribas, ser muerto y resucitar al tercer día. Después de eso voy a producir muchas y muchas personas, que serán el material para edificar la iglesia”. En otras palabras, sin la crucifixión del Señor, ese material jamás sería producido porque todos éramos pecadores y estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.

 

Por tanto, para producir ese material, el Señor Jesús tenía que resolver primeramente el problema de los pecados (Ef 2:1) y el de santificación de las personas; para ello necesitaba morir en lugar de ellas, para santificarlas y producir el pueblo del reino de los cielos.

 

Cuando Jesús les dijo que iba a morir, Pedro, llamándolo aparte, le dijo que no quería que fuese crucificado (Mt 16:21-22). Él amaba mucho al Señor, mas su amor era natural. Ese amor natural era un obstáculo para las cosas de Dios. Sin la crucifixión del Señor no habría la iglesia. El Señor Jesús no le dijo: “¡Oh Pedro, realmente me amas!”, sino más bien le dijo: ¡Apártate de mí Satanás!”(v. 23). Eso no quiere decir que Pedro se volvió Satanás, sino que el alma de Pedro fue usada por Satanás. Pedro estaba lleno de cosas naturales: su yo, pensamientos humanos, opiniones humanas, y parecer humano. Por eso el Señor dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese así mismo”.

 

El ego necesita ser removido, así como todas las cosas naturales del alma. Era como si el Señor dijese: “Yo seré crucificado y tú serás crucificado conmigo. Ahora lo que necesitas hacer es tomar tu cruz. Cuando tu yo se manifieste, toma tu cruz y hazlo morir. No importa cuán bueno sea su yo, pertenece al alma natural y necesita ser negado.

 

Usted necesita tomar la cruz y hacer morir su vida del alma, porque si alguien quiere salvar su vida del alma, la perderá. Entonces, tiene hoy que perder su vida del alma, quitarla. Después de eso, la vida de Dios podrá crecer, y así recibirá finalmente la salvación del alma”. La salvación del alma consiste en tener el alma totalmente saturada del Espíritu que es vida.

 

El Señor dice en Mateo 16:27: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforma a sus obras.”.

Cuando llegue el día del Señor, Él establecerá Su trono en los aires, el tribunal de Cristo, y pagará a cada uno conforme a sus obras. De acuerdo con el patrón, el criterio del juicio de Dios, Él verá si tenemos la santidad y la justicia.

 

Cristo fue crucificado y nos justificó. El problema de nuestros pecados ya fue resuelto. Después de esa salvación inicial, fuimos colocados en la vida de la iglesia y aquí necesitamos resolver el problema de los pecados. Los pecados cometidos en el pasado, antes de la salvación, el Señor Jesús ya los perdonó todos. Pero después de ser salvos aún pecamos, porque hay en nosotros una naturaleza pecaminosa, el cuerpo del pecado. Tenemos, por tanto, que cuidarnos de los pecados que aún podamos cometer después d ser salvos.

 

 

Gracias al Señor Jesús nuestro Dios por tal palabra, siempre es nuevo, cada día que pasa el Señor nos da su luz , cuan complicada es nuestra alma, como explico en la introducción de  este mensaje, que no conocemos bien el corazón de nuestro Dios, a veces decimos sí Señor estoy de acuerdo contigo lo sigo hasta el final, pero al transcurrir un tiempo algo nos pasa, nos separamos , nos olvidamos y volvimos  a pecar, hay diferentes tipos de pecados, pero a la verdad todos cumplen su propósito, es separarnos de la comunión de su Espíritu que no tengamos la realidad de Dios dentro de nosotros. Lo que me llama la atención es Pedro, un hombre que ama al Señor en demasía, que incluso le previene para que no vaya a Jerusalén para que nada malo le acontezca, mmmmm…nuestro yo tan preocupado por el Señor, nuestro ego, nuestra alma, lo que pensamos, decimos, amén.

Bendito es el Señor que dice que debemos negar el alma, ahora entiendo el porque de esta palabra negarse así mismo y tomar la cruz, el peligro está por no menguar dejar que Cristo crezca dentro de nosotros es que Satanás toma dominio a veces de nuestra alma, la opinión del hombre no sirve, lo que pensamos no sirve, nuestro buen deseo no sirve, sólo  lo que involucre la vida divina dentro de nosotros es aceptada por Dios. ¿Debemos hacer conforme a nuestro criterio o debemos hacer la palabra a la manera de Dios?, ¿Porqué lado está ud. Por el Espíritu o por el alma, el ego?. Pedro le dijo al Señor yo nunca te voy a negar, pero lo negó tres veces, no quería que lo mataran, pero quién era que no quería que muriese el Señor?, era Satanás, porque algo habría de ocurrir, algo sorprendente. Amigo y hermano nos queda un camino, negar nuestra alma y avanzar hacia delante, al supremo llamamiento, debemos llenarnos de Cristo, su vida divina dentro de nosotros debe crecer y nosotros debemos menguar, amén.

 

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